• La orientación sexual es fluida, determina la nueva versión del Manual de la APA sobre Sexualidad y Psicología
  • Debemos dejar de decir que las personas gays “nacen así”, dice editora de la APA  quién también es activista LGBT.
  • Estadisticamente la mayoría de los niños “transgénero” terminan la adolescencia abrazando su sexo cromosómico.

La Dra. Lisa Diamond, una lesbiana declarada, es coautora y editor en jefe del Manual de la APA de Sexualidad y Psicología, y co-autora de algunos capítulos en el mismo. Ella ha sido calificada como uno de los miembros de la APA “más respetados.” En los capítulos del manual de la APA donde participa, en su libro, y en una conferencia de YouTube, dice que la orientación sexual no aparece solo en dos tipos  ni en una forma -rígida e inmutable- 

La batalla para refutar el “nacido de esa manera y no se puede cambiar” se acabó, y ella le dice a activistas LGBT que dejen de promover el mito. Y el público necesita escuchar esto.

 

En la nueva versión del  Manual de la APA, afirma la Dra. Diamond, “Por lo tanto, directamente en contra de la creencia popular en la  que los individuos con atracciones exclusivas al mismo sexo representan el “tipo” prototípico de persona de las minorías sexuales, y que los que tienen patrones bisexuales de atracción son excepciones poco frecuentes , en realidad, lo opuesto resulta ser verdad. Los individuos con patrones no exclusivos de atracción son indiscutiblemente la “norma”, y aquellos con atracciones exclusivas del mismo sexo son la excepción” (v. 1, p. 633). La mayoría de las personas que experimentan atracción por el mismo sexo también experimentan atracción al sexo opuesto.

 

Otra creencia convencional que el Manual de la APA señala como falsa es que la atracción al mismo sexo y la identidad transgénero nunca cambian. La Asociación Americana de Psicología reconoce oficialmente la fluidez sexual.

 

El Manual de la APA dice: “A pesar de que el cambio en la adolescencia y la juventud es comprensible, el cambio en la edad adulta contradice la opinión predominante de la consistencia de la orientación sexual” (Rosario y Schrimshaw, 2014, Manual de la APA, v. 1, p. 562). Además, tanto la Asociación Americana de Psiquiatría (Diagnostic and Statistical Manual-quinta edición, p. 455) como la Asociación Americana de Psicología (Bockting, 2014, Manual de la APA, v. 1, p. 744) reconocen que la identidad transgénero fluctúa, y la gran mayoría de los menores con disforia de género finalmente terminan por aceptar su sexo cromosómico. La terapia que está abierta al cambio en menores de edad o en adultos, está más en armonía con el curso del desarrollo de la orientación sexual e identidad de género, en muchas personas, de lo que está la terapia de afirmación gay o afirmación transgénero.

 

Los investigadores miden la orientación sexual por medio de uno o más de estos tres distintos factores: la atracción sexual, el comportamiento y la identidad que así mismo se atribuye el sujeto. Estos no coinciden necesariamente en el mismo individuo. Por ejemplo, una persona podría tener atracción bisexual, comportamiento homosexual, e identidad heterosexual si hay una sensación de que la sexualidad con el mismo sexo no representa el auténtico yo.

 

El Manual de la APA afirma que “las investigaciones entorno a las minorías sexuales ha documentado desde hace tiempo que muchos recuerdan haber sufrido cambios notables en sus patrones de atracción sexual, comportamientos o [orientación] identidades en el transcurso del tiempo” (v. 1, p. 636).

 

El Manual de la APA examinó un estudio de gran prestigio realizado por el investigador gay Savin-Williams y colegas (Savin-Williams, Joyner, y Rieger, 2012;.. Rosario y Schrimshaw, 2014, Manual de la APA, v 1, p 562) que revisó la identidad sexual de jóvenes adultos participantes cuando la mayoría tenían entre 18 y 24 y de nuevo a las edades de 24 a 34,  unos 6 años más tarde. Los participantes indicaron si su identidad sexual era heterosexual, mayormente heterosexual, bisexual, mayormente homosexual, u homosexual. El grupo de bisexuales era más grande que los grupos exclusivamente homosexuales y lesbianas combinados. Sin embargo, el grupo de identidad más grande, seguido por el heterosexual, era “mayormente heterosexuales” para cada sexo y en ambos grupos de edad, y ese grupo era “más grande que todas las otras identidades no heterosexuales combinadas” (Savin-Williams et al., abstract). “La categoría bisexual era la más inestable”, con tres cuartas partes de cambio de estado en los últimos 6 años (abstract, énfasis añadido). “A lo largo del tiempo, los adultos jóvenes identificados como bisexuales y mayormente heterosexuales de ambos sexos se movió hacia la heterosexualidad más que a la homosexualidad” (p.106, énfasis añadido).

 

Kleinplatz y Diamond (2014, Manual de la APA, v.1, p.256) dice: “Históricamente estas personas [en su mayoría heterosexuales] han sido tratados con escepticismo y desconfianza por no expertos y científicos por igual. Ellos han sido vistos como lesbianas, homosexuales o bisexuales de closet (que se aferran a una etiqueta de heterosexuales para evitar el estigma asociado con atracción al mismo sexo) o como confundidos o dudosos “heteroflexibles”.  Heteroflexibles se refiere a las personas que, teniendo en cuenta nuestra cultura, han tenido fantasías homosexuales poco frecuentes o han experimentado el comportamiento homosexual, pero no son realmente homosexuales o bisexuales (versión 1, p. 256). Kleinplatz y Diamond instan a que “es de vital importancia para los clínicos… permitir a los individuos determinar por sí mismos el papel de la homosexualidad en su vida y en su identidad” (p. 257) (énfasis añadido).

 

Algunos individuos mayormente heterosexuales quieren terapia para que se les ayude a ser fieles en su matrimonio y mantener sus familias intactas. Algunos han tenido terapeutas que asumen erróneamente que son realmente homosexuales y que serían más felices dejando su matrimonio y su familia para vivir una vida homosexual. Ellos no se identifican como LGB, y los activistas LGB que se oponen a la terapia no han reconocido ni representado a esta mayoría de personas atraídos a su mismo sexo.

 

La Dra. Diamond  desde el 2013 presentó sus conclusiones a un público LGBT en la Universidad de Cornell. Ella dijo que la excelente y abundante investigación ha establecido ahora que la orientación sexual (incluyendo la atracción, el comportamiento y la identidad, los tres) es fluida tanto para adolescentes y adultos, y para ambos sexos, y las excepciones para personas LGB son mínimas.

 

A pesar de la investigación, activistas políticos continúan promoviendo el mito “nacido así y no se puede cambiar” acerca de la orientación sexual. El Southern Poverty Law Center (SPLC) publicó un artículo en mayo de este año en el que dijo que el “National Gay and Lesbian Task Force reaccionó alarmado,” y “advirtieron que la industria de los ex-gay estaba socavando la batalla por los derechos LGBT por estar sugiriendo que la homosexualidad es una opción, no una condición inmutable como el color de la piel” (p. 9). En realidad, es la APA y la Dra. Diamond, ella misma una activista gay, quienes están socavando la falsedad de que la orientación sexual es como la raza. La APA (2008) dice que la atracción al mismo sexo en general, no es una opción. Los terapeutas que están abiertos al cambio están de acuerdo en general,  que la gente no elige sus atracciones sexuales, de lo contrario estos terapeutas no se molestarían en ofrecer terapia. Pero la realidad es que la orientación sexual cambia en nuestro entorno.

 

La Dra. Diamond le dice a los activistas LGBT ya cerca del final de su conferencia de YouTube, “Me siento en comunidad, los homosexuales tienen que dejar de decir, ‘Por favor, ayuden nos. Nacemos de esta manera, y no podemos cambiar’ como un argumento a favor de su posición legal. No creo que necesitemos ese argumento, con ese argumento nos saldrá el tiro por la culata,  porque ahora sabemos que  hay suficientes datos por ahí, que la otra parte está al tanto de todo lo que nosotros mismos estamos conscientes“. En otras palabras, dice la Dra. Diamond, “Dejen de decir ‘nacido así y no se puede cambiar’ con fines políticos, porque el otro lado sabe que no es verdad tanto como nosotros”.

 

Ella también discutió directamente el perjuicio de activistas políticos que promueven el mito de “no se puede cambiar” en su propio libro sobre la fluidez sexual en las mujeres (2008, pp. 256-257), que ganó el Premio Libro Distinguido  de la División 44 de la APA (LGBT). Ella reconoció que, por motivos políticos, algunos activistas siguen “propagando un modelo determinista: Minorías sexuales nacen de esa manera y no pueden ser de otra forma”.  Ella suelta la pregunta: “¿Es realmente tan malo como para que no sea correcto hacerlo?” Su respuesta es: “en el largo plazo, sí, sobre todo porque las mujeres se ven privadas de sus derechos sistemáticamente a causa de este enfoque.” Ella dijo que esta práctica engañosa hace daño a las mujeres que han experimentado fluidez en la atracción sexual y tuvieron que “pensar que había algo mal con ellas.” Ella dijo que este “silenciamiento es irónico“, porque está siendo infligido por el moderno movimiento LGB.

 

La Dra. Diamond ha dado públicamente constancia de que se opone a la psicoterapia que está abierta al cambio en la atracción sexual. Sin embargo, dice en su libro (2008, p. 252) que algunas personas con atracción al mismo sexo pueden tener más capacidad que otros para canalizar la dirección de su fluidez sexual en respuesta a su contexto, y pueden por ello modificarla en psicoterapia.

 

Oficialmente, el Manual de la APA afirma la previsible  posición de un Grupo de Trabajo de la APA (2009) que “la atracción al mismo sexo, el comportamiento y las asociaciones” son “variaciones normales de la sexualidad humana y condena explícitamente el uso de técnicas terapéuticas dirigidas a cambiar la orientación sexual de un individuo” (Mustanski, Kuper, y Greene, 2014, Manual de la APA, p. 598).

 

Lo que es sorprendente es que la APA, en su Manual de 2014, ya no es consistente en la opinión de que la orientación sexual es normal. El Manual de la APA confirma que existe excelente evidencia de “vínculos asociativos o potencialmente causales” entre el abuso sexual en la infancia y tener parejas del mismo sexo, especialmente para algunos hombres. (Mustanski, Kuper, y Greene, 2014, pp. 609-610). También confirma que hay posible evidencia de que la psicopatología puede estar relacionado con el desarrollo de la identidad transgénero (Bockting, 2014, Manual de la APA, la versión 1, p). Si la patología conduce a la variación sexual de un individuo, el tratamiento podría dar lugar a un cambio importante y significativo de la variación. Por lo que sería perjudicial e ineficaz prohibir aquel tratamiento.